lunes, 19 de septiembre de 2011

La inmunda apostasía


   El término griego correspondiente (A·po·sta·sí·a) se deriva del verbo a·fí·stē·mi, que significa literalmente “apartarse de”. La forma sustantiva tiene el sentido de “deserción, abandono o rebelión”. (Hch 21:21, nota.) En el griego clásico esta se usaba para referirse a la defección política, y es con este sentido con el que se emplea el verbo en el pasaje de Hechos 5:37 sobre Judas el galileo, que “atrajo” (a·pé·stē·se, una forma de a·fí·stē·mi) seguidores. La Versión de los Setenta, escrita en griego, usa el vocablo en Génesis 14:4 con referencia a tal tipo de rebelión. No obstante, en las Escrituras Griegas Cristianas se usa sobre todo con relación a la defección religiosa, es decir, a la renuncia o abandono de la verdadera causa, la adoración y servicio a Dios; en suma, una renuncia a lo que antes se profesaba y un abandono total de esos principios o de la fe. Los líderes religiosos de Jerusalén acusaron a Pablo de este tipo de apostasía de la ley mosaica.
Puede decirse con toda propiedad que el adversario de Dios fue el primer apóstata, según indica el nombre Satanás. Él hizo que la primera pareja humana apostatara. (Gé 3:1-15; Jn 8:44.) Después del Diluvio, los hombres se desviaron de las palabras del Dios de Noé. (Gé 11:1-9.) Más tarde, se le hizo necesario a Job defenderse de la acusación de apostasía que le lanzaron sus tres supuestos consoladores. (Job 8:13; 15:34; 20:5.) En su defensa, mostró que Dios no concede audiencia a los apóstatas (Job 13:16), y que el estado de un apóstata a quien Dios ‘corta’ es desesperanzado. (Job 27:8; compárese también con la declaración de Elihú en Job 34:30; 36:13.) En estos casos se usa el sustantivo hebreo ja·néf, que significa “apartado de Dios”, es decir, apóstata. El verbo relacionado, ja·néf, significa “estar apartado de la debida relación con Dios”, o “contaminar, llevar a la apostasía”. (Lexicon in Veteris Testamenti Libros, de L. Koehler y W. Baumgartner, Leiden, 1958, pág. 317.)

Apostasía en Israel
 Los dos primeros mandamientos de la Ley condenaban toda apostasía. (Éx 20:3-6.) Antes de la entrada de los israelitas en la Tierra Prometida, se les advirtió del grave peligro de caer en la apostasía en el que se encontrarían si se casaban con los habitantes del país. (Dt 7:3, 4.) Aun si fuese un pariente próximo o el cónyuge la persona que incitaba a otros a apostatar, habría de ser ejecutado por haber “hablado de sublevación contra Jehová el Dios de ustedes”. (Dt 13:1-15.) Las tribus de Rubén, Gad y Manasés se apresuraron a exculparse de la acusación de apostasía que se les imputó por haber edificado un altar. (Jos 22:21-29.)
Muchos de los reyes de Israel y de Judá siguieron un proceder apóstata. Por ejemplo: Saúl (1Sa 15:11; 28:6, 7), Jeroboán (1Re 12:28-32), Acab (1Re 16:30-33), Ocozías (1Re 22:51-53), Jehoram (2Cr 21:6-15), Acaz (2Cr 28:1-4) y Amón. (2Cr 33:22, 23.) Con el tiempo, los israelitas llegaron a ser una nación de apóstatas, porque el pueblo escuchaba a los sacerdotes y profetas apóstatas (Jer 23:11, 15), así como a otros hombres sin principios que, con palabras suaves y dichos falsos, los llevaron a practicar conducta relajada e inmoralidad, y a desertar de Jehová, “la fuente de agua viva”. (Isa 10:6; 32:6, 7; Jer 3:1; 17:13.) Según Isaías 24:5, hasta la misma tierra llegó a estar ‘contaminada [ja·nefáh] bajo sus habitantes, porque habían pasado por alto las leyes, habían cambiado la disposición reglamentaria, habían quebrantado el pacto de duración indefinida’. No habría de concedérseles misericordia en la destrucción predicha. (Isa 9:17; 33:11-14; Sof 1:4-6.)

 ¿Qué características singularizan a los apóstatas en contraste con los cristianos verdaderos?
El apóstol Pablo predijo en 2 Tesalonicenses 2:3 una apostasía entre los que profesaban ser cristianos. Mencionó específicamente a ciertos apóstatas, como Himeneo, Alejandro y Fileto. (1Ti 1:19, 20; 2Ti 2:16-19.) Entre las diversas causas de la apostasía expuestas en las advertencias apostólicas se encuentran las siguientes: la falta de fe (Heb 3:12), la falta de aguante ante la persecución (Heb 10:32-39), el abandono de las normas morales correctas (2Pe 2:15-22), el hacer caso de “palabras fingidas” de falsos maestros y de “expresiones inspiradas que extravían” (2Pe 2:1-3; 1Ti 4:1-3; 2Ti 2:16-19; compárese con Pr 11:9) y el tratar de “ser declarados justos por medio de ley”. (Gál 5:2-4.) Aun profesando tener fe en la Palabra de Dios, puede que los apóstatas desatiendan su servicio a Dios al considerar de poca importancia la obra de predicar y enseñar que Él encargó a los seguidores de Jesucristo. (Lu 6:46; Mt 24:14; 28:19, 20.) También puede que aleguen servir a Dios, pero rechacen a sus representantes, su organización visible, y comiencen a ‘golpear’ a los que habían sido sus compañeros de fe, con el fin de obstaculizar su obra. (Jud 8, 11; Nú 16:19-21; Mt 24:45-51.) Los apóstatas por lo general procuran que otros les sigan. (Hch 20:30; 2Pe 2:1, 3.) Los que abandonan voluntariosamente la congregación cristiana se convierten en parte integrante del “anticristo”. (1Jn 2:18, 19.) Como en el caso de los israelitas apóstatas, también se predice destrucción para los apóstatas de la congregación cristiana. (2Pe 2:1; Heb 6:4-8.)
Durante el período de persecución que sufrió la congregación cristiana primitiva a manos del Imperio romano, a los que profesaban ser cristianos a veces se les inducía a negar su discipulado. A aquellos que accedían se les exigía que dieran prueba de su apostasía haciendo una ofrenda de incienso ante algún dios pagano o blasfemando abiertamente contra el nombre de Cristo.
Es evidente que hay una diferencia entre ‘caer’ por debilidad y ‘caer’ por haber apostatado. Este último ‘caer’ implica una retirada drástica e intencional del sendero de la rectitud. (1Jn 3:4-8; 5:16, 17.) Cualquiera que sea su base aparente, intelectual, moral o espiritual, constituye una rebelión contra Dios y un rechazo de su Palabra de verdad. (2Te 2:3, 4.)
¿Es de esperar que surjan apóstatas dentro de la congregación cristiana?
1 Tim. 4:1: “La expresión inspirada dice definitivamente que en períodos de tiempo posteriores algunos se apartarán de la fe, prestando atención a expresiones inspiradas que extravían y a enseñanzas de demonios.”
2 Tes. 2:3: “Que nadie los seduzca de manera alguna, porque [el día de Jehová] no vendrá a menos que primero venga la apostasía y el hombre de desafuero quede revelado, el hijo de la destrucción.”

Algunas marcas identificadoras de los apóstatas:
Procuran hacer que otros sean sus seguidores, y así causan divisiones sectarias
  Hech. 20:30: “De entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas torcidas para arrastrar a los discípulos tras sí.”
  2 Ped. 2:1, 3: “Habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán silenciosamente sectas destructivas y repudiarán aun al dueño que los compró [...] También, con codicia los explotarán a ustedes con palabras fingidas.”
Tal vez declaren que creen en Cristo, pero toman a la ligera la obra de predicar y enseñar que él asignó a sus seguidores
  Luc. 6:46: “¿Por qué, pues, me llaman ‘¡Señor! ¡Señor!’ pero no hacen las cosas que digo?”
  Mat. 28:19, 20: “Por lo tanto vayan y hagan discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos [...] enseñándoles a observar todas las cosas que yo les he mandado.”
  Mat. 24:14: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”
Quizás afirmen que sirven a Dios, pero rechazan a Sus representantes, Su organización visible
  Jud. 8, 11: “Estos hombres también entregados a sueños, están contaminando la carne y desatendiendo el señorío y hablando injuriosamente de los gloriosos. ¡Ay de ellos, porque [...] han perecido en el habla rebelde de Coré!”
  Núm. 16:1-3, 11, 19-21: “Coré [...] procedió a levantarse, junto con [...] doscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, principales de la asamblea [...] De modo que se congregaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ‘Ya basta de ustedes, porque la entera asamblea son todos santos y Jehová está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, deben ustedes alzarse por encima de la congregación de Jehová?’ [...] [Moisés dijo:] ‘Tú y toda tu asamblea que van juntándose están contra Jehová. En cuanto a Aarón, ¿qué es para que murmuren contra él?’ Cuando Coré tenía a toda la asamblea reunida contra ellos a la entrada de la tienda de reunión, entonces la gloria de Jehová apareció a toda la asamblea. Jehová ahora habló a Moisés y Aarón, diciendo: ‘Sepárense de en medio de esta asamblea, para que los extermine en un instante.’”
No solo abandonan la fe verdadera, sino que luego ‘golpean’ a sus ex compañeros mediante el uso de la crítica pública y otros métodos para estorbar la obra de estos; los esfuerzos de tales apóstatas tienen el fin de derribar, no de edificar
  Mat. 24:45-51: “¿Quién es verdaderamente el esclavo fiel y discreto a quien su amo nombró sobre sus domésticos, para darles su alimento a su debido tiempo? [...] Mas si alguna vez aquel esclavo malo dijere en su corazón: ‘Mi amo se tarda,’ y comenzare a golpear a sus coesclavos y comiere y bebiere con los borrachos inveterados, vendrá el amo de aquel esclavo en un día que no espera y a una hora que no sabe, y lo castigará con la mayor severidad y le asignará su parte con los hipócritas.”
  2 Tim. 2:16-18: “Evita las vanas palabrerías que violan lo que es santo; porque avanzarán a más y más impiedad, y su palabra se esparcirá como gangrena. Himeneo y Fileto son de ese grupo. Estos mismos se han desviado de la verdad, diciendo que la resurrección ya ha ocurrido; y están subvirtiendo la fe de algunos.”

¿Recibirían a los apóstatas los cristianos fieles, fuera en persona o por la lectura de su literatura?
2 Juan 9, 10: “Todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios. [...] Si alguno viene a ustedes y no trae esta enseñanza, nunca lo reciban en casa ni le digan un saludo.”
Rom. 16:17, 18: “Les exhorto, hermanos, a que vigilen a los que causan divisiones y ocasiones de tropiezo contrario a la enseñanza que ustedes han aprendido, y que los eviten. [...] Con palabras melosas y habla lisonjera seducen los corazones de los cándidos.”
¿Ocasionaría algún daño grave el satisfacer uno su curiosidad respecto al modo de pensar de los apóstatas?
Pro. 11:9: “Por su boca el que es apóstata arruina a su semejante.”
Isa. 32:6: “El insensato mismo hablará pura insensatez, y su corazón mismo se ocupará en lo que es perjudicial, para ocuparse en apostasía y para hablar contra Jehová lo que es descarriado, para hacer que el alma del hambriento lo pase vacía, y hace que aun el sediento lo pase sin bebida misma.” (Compárese con Isaías 65:13, 14.)
¿Cuán grave es la apostasía?
2 Ped. 2:1: “Estos mismísimos introducirán silenciosamente sectas destructivas y repudiarán aun al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada.”
Job 13:16: “Ante él [Dios] no entrará ningún apóstata.”
Heb. 6:4-6: “Es imposible tocante a los que una vez por todas han sido iluminados, y que han gustado el don gratuito celestial, y que han llegado a ser participantes de espíritu santo, y que han gustado la excelente palabra de Dios y los poderes del sistema de cosas venidero, pero que han caído en la apostasía [“cayeron luego en la apostasía”, BR], revivificarlos otra vez al arrepentimiento, porque de nuevo fijan en el madero al Hijo de Dios para sí mismos y lo exponen a vergüenza pública.”

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Llevan todas las religiones a un mismo Dios?

“Yo tengo mis propias creencias, y no pienso cambiarlas. De todas formas, no importa la religión que sigamos, pues todas llevan a Dios.”

¿LE HA expresado alguien esa opinión? Muchas personas sostienen que todas las religiones son caminos igualmente válidos para llegar a Dios y descubrir el sentido de la vida. Otras muchas creen que en todas las religiones hay cosas buenas y cosas malas, y que ninguna posee el monopolio de la verdad ni puede afirmar que es la única vía que conduce a Dios.
Esas ideas son populares en la sociedad pluralista y “tolerante” de hoy. Tanto es así que a los que no las comparten suele vérseles como personas llenas de prejuicios, de mente estrecha. ¿Qué opina usted? ¿Cree que, a fin de cuentas, todas las religiones llevan a un mismo Dios? ¿Importa a qué confesión religiosa pertenezcamos?
¿Existen verdaderas diferencias?
Según fuentes fidedignas, en el mundo hay 9.900 religiones, algunas de las cuales se practican en muchos países y cuentan con millones de miembros. Se calcula que el 70% de la población humana pertenece a una de las cinco religiones principales: budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo. Si todas las religiones llevan a un mismo Dios, estas cinco deberían tener mucho en común en sus enseñanzas, su manera de representar a Dios y su explicación del propósito divino. Pero ¿es así?
El teólogo católico Hans Küng dice que las principales religiones sí comparten algunos principios básicos en el campo de las relaciones humanas. La mayoría de ellas condenan actos como el asesinato, el incesto, el robo y la mentira, y enseñan que hay que respetar a los padres y amar a los hijos. Pero en otros campos, particularmente en la manera de representar a Dios, existen marcadas diferencias entre las principales religiones.
Por ejemplo, los hindúes creen en una multitud de deidades, mientras que los budistas ni siquiera parecen estar muy seguros de si existe o no un Dios personal. El islam enseña que solo hay un Dios. Y lo mismo hacen las iglesias que afirman ser cristianas, aunque muchas de ellas dicen que Dios es una Trinidad. Incluso entre estas iglesias existe una amplia variedad de enseñanzas. María, la madre de Jesús, es objeto de veneración para los católicos, pero no para los protestantes. Además, los católicos tienen prohibidos casi todos los métodos anticonceptivos, mientras que la mayoría de los protestantes no. Y entre los mismos protestantes no hay consenso en cuestiones tales como la homosexualidad.
¿Es lógico pensar que religiones con creencias tan diferentes adoren todas a un mismo Dios? Difícilmente. Lo único que logran es crear confusión en cuanto a quién es Dios y lo que él espera de quienes lo adoran.
  
Templo Hindú en Indonesia
                          
                            
 Devotos Católicos en la plaza de san Pedro en el Vaticano


 Judios en el muro de los lamentos en Jerusalen


Musulmanes adorando en La Meca


¿Unen, o dividen?
Si todas las religiones llevaran a un mismo Dios, las veríamos promoviendo la paz y unidad entre la humanidad. Pero ¿lo están haciendo? La historia demuestra que en lugar de unir a la gente, la religión ocasiona divisiones y peleas. Veamos algunos ejemplos.
En los siglos XI a XIII, la cristiandad, es decir, el conjunto de países que se llaman cristianos, guerrearon contra las potencias islámicas en una serie de cruzadas. En la Europa del siglo XVII, católicos y protestantes se enzarzaron en la guerra de los Treinta Años. En 1947, tan pronto como el subcontinente indio obtuvo su independencia de Gran Bretaña, hindúes y musulmanes combatieron entre sí. En tiempos más recientes, católicos y protestantes lucharon por años en Irlanda del Norte. En Oriente Medio, judíos y musulmanes todavía no han hallado la paz entre sí. Pero a la cabeza de la lista de conflictos debe colocarse la II Guerra Mundial, pues en ella participaron miembros de las cinco religiones principales y hasta hubo personas de la misma fe en bandos contrarios.
La conclusión es obvia. Las religiones del mundo no han traído paz y unidad y no han conducido a la gente a Dios. Al contrario, han dividido a la humanidad y han pintado un cuadro confuso de quién es Dios y de cómo adorarle. Por consiguiente, todo el que quiera adorar al Dios verdadero tiene que elegir con cuidado el camino que seguirá. Esto está en armonía con lo que dice la Biblia, uno de los libros religiosos más antiguos que se conocen.
Escojamos a quién queremos servir
La Biblia indica claramente que para encontrar el camino que conduce al Dios verdadero hay que pensar con detenimiento y decidir en consecuencia. Josué, siervo de Jehová, dijo lo siguiente a la antigua nación de Israel: “Escójanse hoy a quién quieren servir, si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados que estaban al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra están morando. Pero en cuanto a mí y a mi casa, nosotros serviremos a Jehová”. Años después, el profeta Elías también animó al pueblo a que escogiera: “¿Hasta cuándo irán cojeando sobre dos opiniones diferentes? Si Jehová es el Dios verdadero, vayan siguiéndolo; pero si Baal [un dios cananeo] lo es, vayan siguiéndolo a él” (Josué 24:15, 16; 1 Reyes 18:21).
Estos y otros textos bíblicos demuestran categóricamente que los que querían servir al Dios verdadero tuvieron que tomar una decisión bien pensada. Hoy día nos encontramos en la misma situación. Si queremos adorar y servir al Dios verdadero, tenemos que decidirnos por el camino correcto. ¿Qué nos puede ayudar a elegir bien en materia de religión? ¿Cómo podemos identificar a los verdaderos adoradores de Dios?


Los verdaderos adoradores se reconocen por sus frutos
Tocante a los adoradores verdaderos y los falsos, Jesucristo dijo a sus seguidores: “Nunca se recogen uvas de espinos o higos de cardos, ¿verdad? Así mismo, todo árbol bueno produce fruto excelente, pero todo árbol podrido produce fruto inservible; un árbol bueno no puede dar fruto inservible, ni puede un árbol podrido producir fruto excelente. [...] Realmente, pues, por sus frutos reconocerán a aquellos hombres”. De modo que los verdaderos adoradores se reconocerían por sus frutos, sus obras. ¿Cuáles son esos frutos? (Mateo 7:16-20.)
En primer lugar, la adoración verdadera une a los creyentes en un vínculo de amor. Jesús explicó a sus discípulos: “Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí”. Los auténticos seguidores de Cristo se tienen amor, un amor tan grande que a los ojos de todos queda claro que ellos son los que practican la religión verdadera (Juan 13:34, 35).
Por esta razón, sería impensable que los cristianos verdaderos se levantaran en armas unos contra otros. ¿Siguen esta norma los miembros de las iglesias? En la II Guerra Mundial, la única religión organizada cuyos fieles se negaron sistemática y rotundamente a apoyar el esfuerzo bélico fue la de los testigos de Jehová. Hanns Lilje, ex obispo de la Iglesia Protestante de Hannover (Alemania), escribió lo siguiente sobre los Testigos: “Pueden decir con justicia que son el único grupo importante de objetores de conciencia en el Tercer Reich”. Durante aquel conflicto, los Testigos de muchos países estuvieron dispuestos a sufrir represalias antes de promover o apoyar la guerra.
¿Qué otros frutos indicó Jesús que identificarían a los discípulos verdaderos? En la oración del padrenuestro empezó diciendo: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”. Jesús asignó prioridad a la santificación del nombre personal de Dios, Jehová, y expresó el deseo de que en toda la Tierra se hiciera la voluntad de su Padre mediante el Reino celestial. ¿A qué religión se la conoce por hacer público el nombre Jehová y proclamar que el Reino de Dios es la única esperanza que tiene la humanidad de vivir en paz? Los testigos de Jehová, portadores del nombre divino, dan a conocer las buenas nuevas del Reino en 236 países y territorios y distribuyen publicaciones en más de cuatrocientos setenta idiomas (Mateo 6:9, 10, Sagrada Biblia, Serafín de Ausejo).
También siguen el ejemplo de Jesús manteniéndose al margen de la política y las controversias sociales. “Ellos no son parte del mundo, así como yo no soy parte del mundo”, dijo Jesús de sus discípulos. Además, los Testigos aceptan la Biblia como la Palabra de Dios, convencidos de que “toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra” (Juan 17:14, 17; 2 Timoteo 3:16, 17).
La religión verdadera se distingue de las demás
Todos estos frutos —mostrarse amor abnegado, santificar el nombre de Jehová, proclamar el Reino de Dios, mantenerse separados del mundo y tener fe en la Biblia— caracterizan a los verdaderos siervos de Dios y los distinguen de las demás religiones. Después de varias conversaciones con los testigos de Jehová, una señora sacó sus propias conclusiones y les dijo: “Conozco muchas religiones, y todas se parecen. Los únicos que son totalmente diferentes son ustedes”.
Está claro que no todas las religiones llevan a un mismo Dios. Pero hay una religión que se distingue de todas las demás: los testigos de Jehová, que ya ascienden a más de siete millones en todo el mundo. Al apoyar la Palabra de Dios, la Biblia, y atenerse a ella, han logrado lo que ningún otro grupo u organización: unir a personas de diversas nacionalidades, lenguas, etnias y razas en la adoración del único Dios verdadero, Jehová. Los Testigos le ayudarán con gusto a aprender acerca de Jehová, averiguar lo que él pide de nosotros y experimentar la paz y la seguridad que viene de adorarle de la manera que él aprueba. Merece la pena aspirar a esa meta, ¿verdad?

          ASAMBLEA INTERNACIONAL DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ EN DORTMUND, ALEMANIA
       El amor cristiano es evidente; no hace distincion de razas, culturas, ni nacionalidades.

sábado, 17 de septiembre de 2011

El Reino de Dios

El Reino de Dios es la expresión de la soberanía universal de Jehová respecto a sus criaturas, o los medios que él usa para expresar esa soberanía. Este término se usa particularmente para designar la manifestación de la soberanía de Dios mediante el gobierno real encabezado por su Hijo, Jesucristo. “Reino” puede referirse a la gobernación del que ha sido ungido para ser Rey, o al dominio terrestre sobre el cual rige ese gobierno celestial.

¿Es el Reino de Dios realmente un gobierno? ¿O es, en vez de eso, una condición en el corazón de los hombres?

  Luc. 17:21, VV (1904): “Ni dirán: Héle aquí, ó héle allí; porque, he aquí, el reino de Dios dentro de vosotros está [también NC (1972), VM; pero “entre vosotros” en BJ, VV (1960), FS; “en medio de vosotros”, Str.]. (Note que, como muestra el versículo 20, Jesús estaba hablando a los fariseos, cuya hipocresía también denunció, de modo que no pudo haber querido decir que el Reino estaba en el corazón de ellos. Más bien, el Reino, representado en Cristo, se hallaba en medio de ellos. Por tanto The Emphatic Diaglott dice: “La majestad real de Dios está entre ustedes”.)
¿Dice realmente la Biblia que el Reino de Dios sea un gobierno?
  Isa. 9:6, 7, BD: “Nos ha nacido un niño, se nos ha dado un hijo; y Él tendrá el gobierno [“poder de gobernar”, VP; “dominio”, VM; “gobierno principesco”, NM] sobre su hombro. Estos serán sus reales títulos: ‘Admirable’, ‘Consejero’, ‘Dios Poderoso’, ‘Padre Eterno’, ‘Príncipe de Paz’. Su siempre creciente y pacífico reinado no acabará jamás.”
¿Quiénes son los gobernantes en el Reino?
  Rev. 15:3: “Grandes y maravillosas son tus obras, Jehová Dios, el Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de la eternidad.”
  Dan. 7:13, 14: “Con las nubes de los cielos sucedía que venía alguien como un hijo del hombre [Jesucristo; véase Marcos 14:61, 62]; y al Anciano de Días [Jehová Dios] obtuvo acceso, y lo presentaron cerca, aun delante, de Aquél. Y a él [Jesucristo] fueron dados gobernación y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a él.”
  Rev. 5:9, 10: “Fuiste [Jesucristo] degollado y con tu sangre compraste para Dios personas de toda tribu y lengua y pueblo y nación, e hiciste que fuesen un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de gobernar como reyes sobre la tierra.” (En Revelación 14:1-3 se dice que los que son “comprados de la tierra” para que sean gobernantes con el Cordero en el monte Sión celestial son 144.000.)
¿Qué efecto tendrá este Reino en los gobiernos humanos?
  Dan. 2:44: “En los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos.”
  Sal. 2:8, 9: “Pídeme, para que yo dé naciones por herencia tuya y los cabos de la tierra por posesión tuya propia. Las quebrarás con cetro de hierro, como si fueran vaso de alfarero las harás añicos.”
¿Qué logrará el Reino de Dios?
Santificar el nombre de Jehová y apoyar su soberanía
  Mat. 6:9, 10: “Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.’” (Aquí la santificación del nombre de Dios está estrechamente relacionada con la venida de Su Reino.)
  Eze. 38:23: “Ciertamente me engrandeceré y me santificaré y me daré a conocer delante de los ojos de muchas naciones; y tendrán que saber que yo soy Jehová.” (El nombre de Dios será limpiado de todo oprobio; será tratado como santo y merecedor de respeto, y todos los que vivan serán personas que de buena gana apoyen la soberanía de Jehová y se deleiten en hacer Su voluntad. De dicha santificación del nombre de Jehová dependen la paz y el bienestar de todo el universo.)
Poner fin a la gobernación de Satanás sobre el mundo, la cual ha sido tolerada hasta ahora
  Rev. 20:2, 3: “[El rey celestial, Jesucristo] prendió al dragón, la serpiente original, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Y lo arrojó al abismo y lo cerró y lo selló sobre él, para que no extraviase más a las naciones hasta que terminasen los mil años. Después de estas cosas tiene que ser desatado por un poco de tiempo.” (Así se librará a la humanidad de la influencia satánica que tantas dificultades ha traído para la gente que quiere hacer lo correcto. Habrá desaparecido la influencia diabólica que ha causado actos sumamente inhumanos y la influencia demoníaca que ha llenado de temor la vida de muchas personas.)
Unificar a toda la creación en la adoración del único Dios verdadero
  Rev. 5:13; 15:3, 4: “Y a toda criatura que está en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y sobre el mar, y a todas las cosas que hay en ellos, les oí decir: ‘Al que está sentado en el trono [Jehová Dios] y al Cordero [Jesucristo] sea la bendición y la honra y la gloria y la potencia para siempre jamás.’” “Grandes y maravillosas son tus obras, Jehová Dios, el Todopoderoso. Justos y verdaderos son tus caminos, Rey de la eternidad. ¿Quién no te temerá verdaderamente, Jehová, y glorificará tu nombre, porque solo tú eres leal? Porque todas las naciones vendrán y adorarán delante de ti, porque tus justos decretos han sido manifestados.”
Hacer que la humanidad vuelva a estar en relación armoniosa con Dios
  Rom. 8:19-21: “La expectativa ansiosa de la creación [la humanidad] aguarda la revelación de los hijos de Dios [la prueba de que los que han sido levantados a vida celestial con Jesucristo han comenzado sus funciones como gobernantes]. Porque la creación fue sujetada a futilidad, no de su propia voluntad, sino por aquel que la sujetó, sobre la base de la esperanza de que la creación misma [la humanidad en general] también será libertada de la esclavitud a la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de Dios.”
Librar a la humanidad de toda amenaza de guerra
  Sal. 46:8, 9: “Vengan, contemplen las actividades de Jehová, cómo ha establecido acontecimientos pasmosos en la tierra. Está haciendo cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra.”
  Isa. 2:4: “Tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra.”
Quitar de la Tierra a los gobernantes corruptos y la opresión
  Sal. 110:5: “Jehová mismo a tu diestra ciertamente hará pedazos a reyes en el día de su cólera.”
  Sal. 72:12-14: “Él [el Rey Mesiánico de Jehová] librará al pobre que clama por auxilio, también al afligido y a cualquiera que no tiene ayudador. Le tendrá lástima al de condición humilde y al pobre, y las almas de los pobres salvará. De la opresión y de la violencia les redimirá el alma, y la sangre de ellos será preciosa a sus ojos.”
Suministrar alimento en abundancia para toda la humanidad
  Sal. 72:16: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.”
  Isa. 25:6: “Jehová de los ejércitos ciertamente hará para todos los pueblos, en esta montaña [en el monte Sión celestial, la sede del Reino de Dios, se hará provisión para sus súbditos terrestres], un banquete de platos con mucho aceite, un banquete de vino mantenido sobre las heces, de platos con mucho aceite llenos de médula, de vino mantenido sobre las heces, filtrado.”
Eliminar toda clase de enfermedad e incapacidad física o mental
  Luc. 7:22; 9:11: “Vayan, informen a Juan lo que vieron y oyeron: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son levantados, a los pobres se les dicen las buenas nuevas.” “[Jesucristo] los recibió amablemente y se puso a hablarles del reino de Dios, y sanó a los que tenían necesidad de curación.” (Así Jesucristo demostró lo que él, como rey celestial, hará por la humanidad.)
Proveer hogares adecuados para todos
  Isa. 65:21, 22: “Ciertamente edificarán casas, y las ocuparán; y ciertamente plantarán viñas y comerán su fruto. No edificarán y otro lo ocupará; no plantarán y otro lo comerá.”
Asegurar que todos tengan trabajo satisfaciente
  Isa. 65:23: “No será para nada que se afanarán, ni darán a luz para disturbio; porque son la prole que está compuesta de los escogidos de Jehová, y sus descendientes con ellos.”
Garantizar la seguridad, librar de peligro a la persona y su propiedad
  Miq. 4:4: “Realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha hablado.”
  Sal. 37:10, 11: “Solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será. Pero los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”
Hacer que reine la justicia y la rectitud
  2 Ped. 3:13: “Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en éstos la justicia habrá de morar.”
  Isa. 11:3-5: “Él [el Rey Mesiánico] no juzgará por la mera apariencia de las cosas a sus ojos, ni censurará simplemente según lo que oigan sus oídos. Y con justicia tiene que juzgar a los de condición humilde, y con rectitud tiene que administrar censura a favor de los mansos de la tierra. [...] Y la justicia tiene que resultar ser el cinto de sus caderas, y la fidelidad el cinto de sus lomos.”
Proteger a la humanidad de todo daño que pudieran causar fuerzas naturales
  Mar. 4:37-41: “Ahora bien, estalló una grande y violenta tempestad de viento, y las olas seguían lanzándose dentro de la barca, de modo que faltaba poco para que la barca se llenara. [...] Con eso él [Jesús] se despertó y reprendió al viento y dijo al mar: ‘¡Silencio! ¡Calla!’ Y el viento se apaciguó, y sobrevino una gran calma. [...] Pero ellos sintieron un temor extraordinario, y se decían unos a otros: ‘¿Quién realmente es éste, porque aun el viento y el mar le obedecen?’” (Así que Cristo demostró el poder que, como Rey celestial, ejercerá sobre los elementos naturales.)
Resucitar a los muertos
  Juan 5:28, 29: “No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz [la voz de Cristo el Rey] y saldrán.”
  Rev. 20:12: “Vi a los muertos, los grandes y los pequeños, de pie delante del trono, y se abrieron rollos. Pero se abrió otro rollo; es el rollo de la vida. Y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los rollos según sus hechos [los que efectuaron después de su resurrección; compárese con Romanos 6:7].”
Eliminar toda muerte que se deba a la herencia del pecado adámico
  Isa. 25:8: “Se tragará a la muerte para siempre y el Señor Soberano Jehová ciertamente limpiará las lágrimas de todo rostro.”
  Rev. 21:4: “Él limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.”
Proveer un mundo en el cual las personas se amen genuinamente unas a otras
  Juan 13:35: “En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos [por consiguiente encaminados a estar asociados con Jesús en el Reino celestial o ser los súbditos terrestres de ese Reino], si tienen amor entre ustedes mismos.”
Poner a los animales y los humanos en relación armoniosa entre
  Isa. 11:6-9: “El lobo realmente morará por un tiempo con el cordero, y el leopardo mismo se echará con el cabrito, y el becerro y el leoncillo crinado y el animal bien alimentado todos juntos; y un simple muchachito será guía sobre ellos. Y la vaca y la osa mismas pacerán; sus crías se echarán juntas. Y hasta el león comerá paja justamente como el toro. Y el niño de pecho ciertamente jugará sobre el agujero de la cobra; y sobre la abertura para la luz de una culebra venenosa realmente pondrá su propia mano un niño destetado. No harán ningún daño ni causarán ninguna ruina en toda mi santa montaña.” (También Isaías 65:25.)
  Oseas 2:18: “Para ellos ciertamente celebraré un pacto en aquel día en conexión con la bestia salvaje del campo y con la criatura volátil de los cielos y la cosa que se arrastra del suelo, [...] y sí haré que se acuesten en seguridad.”
Hacer de la Tierra un paraíso
  Luc. 23:43: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.”
  Sal. 98:7-9: “Truene el mar y lo que lo llena, la tierra productiva y los que moran en ella. Que los ríos mismos batan sus manos; todas juntas clamen gozosamente las montañas mismas delante de Jehová, porque ha venido a juzgar la tierra. Juzgará la tierra productiva con justicia y a los pueblos con rectitud.” (Compárese con Génesis 1:28; 2:15; Isaías 55:11.)
¿Cuándo había de comenzar a gobernar el Reino de Dios? ¿Había de ser en el primer siglo?
  Col. 1:1, 2, 13: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo nuestro hermano a los santos [los que eran herederos del Reino celestial] [...] Él [Dios] nos libró de la autoridad de la oscuridad y nos transfirió [a los santos, miembros de la congregación cristiana] al reino del Hijo de su amor.” (De modo que Cristo había comenzado, de hecho, a gobernar sobre la congregación cristiana en el primer siglo, antes que se escribiera esto, pero el establecimiento del Reino que gobernaría sobre toda la Tierra era un acontecimiento todavía  futuro.)
  1 Cor. 4:8: “Ustedes ya están hartos, ¿verdad? Ya se han hecho ricos, ¿verdad? Han empezado a gobernar como reyes sin nosotros, ¿verdad? Y verdaderamente desearía que hubiesen empezado a gobernar como reyes, para que nosotros también gobernásemos con ustedes como reyes.” (Es obvio que el apóstol Pablo estaba censurándolos debido al punto de vista incorrecto de ellos.)
  Rev. 12:10, 12: “¡Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido arrojado hacia abajo el acusador de nuestros hermanos, que los acusa día y noche delante de nuestro Dios! A causa de esto ¡alégrense, cielos y los que residen en ellos! Ay de la tierra y del mar, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto período de tiempo.” (El establecimiento del Reino de Dios se asocia aquí con el acto de arrojar del cielo a Satanás. Esto no había ocurrido al tiempo de la rebelión en Edén, como lo muestran los capítulos 1 y 2 de Job. El libro de Revelación fue escrito en 96 E.C., y Revelación 1:1 muestra que este tiene que ver con acontecimientos que en aquel tiempo eran futuros.)
¿Tiene el Reino de Dios que esperar la conversión del mundo para tomar el mando?
  Sal. 110:1, 2: “La expresión de Jehová a mi Señor [Jesucristo] es: ‘Siéntate a mi diestra hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para tus pies.’ La vara de tu fuerza Jehová enviará desde Sión, diciendo: ‘Ve sojuzgando en medio de tus enemigos.’” (Así que él tendría enemigos que sojuzgar; no toda persona se sometería a su gobernación.)
  Mat. 25:31-46: “Cuando el Hijo del hombre [Jesucristo] llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las naciones serán juntadas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. [...] Y éstos [los que no mostraron amor a sus hermanos ungidos] partirán al cortamiento eterno, pero los justos a la vida eterna.” (Obviamente, no toda la humanidad se convertiría antes que Cristo fuera entronizado; tampoco resultarían ser rectos todos.)